
Es probable que a más de alguno de nosotros se haya comenzado a sentir un poco incómodo con la llegada de esta particular estación.
Si bien la primavera es sinónimo de belleza y el resurgimiento de las plantas tras su “descanso” de invierno, lo cierto que no para todas las personas su llegada representa algo bueno, sino todo lo contrario.
Ya antes de la llegada oficial de la estación, que este año ocurrió el 22 de septiembre, muchas personas habían comenzado a sentir leves síntomas de alergia, pero ¿qué es la alergia de primavera?

Las alergias de primavera son aquellas reacciones adversas del cuerpo hacia agentes externos y que en este caso específico es el polen o las esporas. Si bien pueden generarse en cualquier época del año, eso va a depender de cuales sean los factores que la desencadenan.
Ante aquellos elementos el cuerpo reacciona generando histamina, que es la causante de los estornudos, la picazón en los ojos, la congestión, etc.
Por otra parte, existen también diferentes tipos de alergias, cada una con sus propios síntomas.
Conjuntivitis alérgica; presenta lagrimeo, picor y enrojecimiento de los ojos e inflamación de los mismos.
Rinitis alérgica; conlleva congestión y picazón nasal, rinorrea y estornudos.
Otros síntomas que se pueden presentar son la sensación de falta de aire, cansancio, tos, fatiga, reacciones cutáneas y en los casos más agudos dificultades para respirar.
De igual manera si usted no quiere pasar un mal rato a causa de aquellos alérgenos los especialistas recomiendan.
- Evitar salir al patio entre las 5 y 10 de la mañana y entre las 19 y 22 horas que es cuando más hay presencia de polen.
- Utilizar lentes de sol y mascarillas en la medida de lo posible.
- Intentar no salir en los días de viento.
- Tener las ventanas del vehículo cerradas.
- No secar la ropa al aire libre para que el polen no se adhiera.
- Evitar salir al campo, parques o lugares con abundante vegetación.
En cuanto al tratamiento, primero debemos tener presente cuál es el agente alérgeno causante del malestar y para ello la consulta al médico es fundamental pues a través de un examen el profesional podrá identificar de mejor manera qué es lo que la origina y en consecuencia poder ofrecer la alternativa más acorde para cada caso.
Una vez identificado el alérgeno es aconsejable seguir las indicaciones del profesional de salud respecto a los medicamentos que él o ella le entregue y que por lo general suelen ser antihistamínicos y los corticoides inhalados.
La eventual prescripción de inmunoterapia alérgica con lo que se espera reducir los síntomas y usos medicinales.
A su vez si no desea asistir a un médico puede seguir las siguientes recomendaciones entregadas por la nutricionista Natalia Quijada sobre el consumo de ciertos alimentos como frutas (al menos 5 al día) para mantener los niveles de antioxidantes en buenas condiciones.
Se recomienda agregar también un consumo equilibrado de aceites de girasol y sobre todo de oliva, junto con el de ácidos grasos como el omega3.
Entre otras recomendaciones tenemos el consumo de infusiones como la manzanilla, la menta, el té verde o el aloe vera.

Dato curioso
Entre los antihistamínicos naturales encontramos, aunque usted no lo crea, a la ortiga que ayuda a calmar los efectos de la histamina permitiendo evacuar de manera más eficaz la mucosidad y los ataques de tos, aunque se recomienda que su consumo no se haga por periodos muy prolongados.
Puede tomarse como infusión, sopas o en ensaladas, pero recuerda que su manipulación siempre debe hacerse con guantes para evitar algún tipo de inflamación cutánea.
Cómo hacer té de ortiga: en una taza con agua hirviendo agregar una cucharada de hojas secas de ortiga. Dejar reposar por durante 10 minutos. Pueden consumirse hasta 2 tazas al día .

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