- Alo.
- Alo, sí, dígame
- Señorita quisiera saber si acaso tiene un móvil disponible por favor
- En seguida le digo… sí, tenemos uno, ¿dónde lo necesita?
- Estoy acá en…
- ¿Hacia dónde se dirige?
- Voy a San Felipe
- Bien, en un momento el móvil estará allí.
- Gracias, hasta luego.
- Hasta luego.Una típica conversación entre un usuario y la operadora de un grupo de móviles hoy nos parece muy normal debido a la baja frecuencia en el transporte público en la comuna desde hacía varios meses.

Sin embargo esto también puede traer perjuicios y malas experiencias, tal como le paso a un comerciante santamariano que, por ser buena gente, fue engañado por una usuaria de éstos transportes a la que él desconocía.
El afectado cuenta a santamariaonline,que mientras se encontraba fuera de su negocio se le acercó una mujer de mediana edad para pedirle si por favor le prestaba su teléfono para llamar un móvil y poder ir a San Felipe.
Tras la petición el comerciante, sin sospechar nada malo, llamó al móvil, un rato después el vehículo apareció llevando a la señora hacia su destino. Hasta ahí todo bien.
No obstante, tras unos minutos el chofer del móvil volvió al local a cobrarle a ese comerciante por el viaje realizado cuyo costo era de 5 mil pesos.

Ante esta situación la persona afectada le dijo al chofer que él no tenía ninguna relación con la mujer que había solicitado el servicio y que, por lo tanto, no tenía por qué pagar algo que no le correspondía.
Fue así como el afectado volvió a llamar a la operadora de móviles para ver cómo poder solucionar la situación, por fortuna la persona encargada era conocida del comerciante y pudo resolver el problema en poco tiempo.
Si bien la cantidad de dinero no fue mucha, este engaño o “micro estafa” como quieran llamarlo puede, a la larga, generar una desconfianza desde y hacia la propia comunidad, lo que sería una verdadera desgracia sobre todo pensando que vivimos en una comuna pequeña donde todos nos conocemos.
No nos corresponde a nosotros, como santamariaonline.cl juzgar el comportamiento de las personas, pero sí debemos denunciar las malas prácticas que algunos vecinos puedan tomar.
Por otra parte, es necesario dejar en claro que la culpa no es del grupo de móviles que prestó el servicio, sino de aquella persona que engañó a un comerciante local para obtener un beneficio propio. A cuidarse.
Por German Contreras Quijanes
Periodista


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